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Para las que quieren girasoles incluso en Navidad

Llega diciembre y tú sigues mirando los girasoles.

Entre los lazos, las luces y el papel de regalo, ves uno y piensas: «Este para mí». O te acuerdas enseguida de esa persona a la que siempre le regalarías flores amarillas.

Te gustan en un ramo sobre la mesa, en la taza del café y en ese detalle pequeño que llevas contigo. Y cuando llega la Navidad, también te apetece encontrarlos.

Pues hay una curiosidad que quizá te haga sonreír: mientras aquí preparamos las fiestas de invierno, en Nueva Zelanda los girasoles pueden acompañar una Navidad de verano.

Al otro lado del mundo, diciembre también tiene girasoles

Es fácil imaginar diciembre de una manera muy concreta. Los días más cortos, las luces encendidas por la tarde, las manos alrededor de una bebida caliente.

Pero en Nueva Zelanda la Navidad coincide con el verano.

Una floristería de Auckland, Avant Garden, explica que los girasoles de cultivo comercial suelen estar disponibles desde octubre hasta principios de mayo. Diciembre entra dentro de ese periodo, aunque cada temporada y cada proveedor tienen su propia disponibilidad.

Así que allí es posible buscarlos a través de los floristas para preparar un ramo o una celebración navideña.

Me parece una imagen bonita para guardar: alguien, muy lejos de aquí, eligiendo girasoles en diciembre. Quizá pensando en una persona que los quiere tanto como tú.

La misma flor que a ti te recuerda a un día de verano puede formar parte de sus recuerdos de Navidad.

¿Y los girasoles que aparecen con nieve?

Si alguna vez has visto una fotografía de girasoles nevados, es normal que te hayas quedado mirándola. Ese amarillo junto al blanco tiene algo que llama la atención.

Pero una foto necesita un poco de contexto. Las heladas pueden dañar los girasoles, según la intensidad del frío, cuánto dure y la etapa en la que se encuentre la planta. No podemos dar por hecho que un campo florezca bajo la nieve cada Navidad.

Lo que sí puede permanecer durante el invierno son sus cabezas secas, conservando semillas. Si nieva sobre ellas, cambia por completo el paisaje.

Y esas semillas todavía pueden alimentar a los pájaros. La Royal Horticultural Society incluye los girasoles entre las plantas que aportan alimento a las aves en invierno.

Es otra forma de encontrarlos. Sin los pétalos amarillos de unos meses antes, pero todavía formando parte de lo que ocurre a su alrededor.

Para esa persona a la que siempre regalarías girasoles

Quizá mientras lees esto ya has pensado en alguien.

En la amiga que te manda una foto cada vez que encuentra uno. En tu madre, que siempre los elige para casa. O en ti, que te has detenido más de una vez delante de un ramo aunque no fueras a comprar flores.

Cuando conoces ese pequeño gusto de una persona, elegir un regalo se vuelve más personal.

Te imaginas su cara al abrirlo. Piensas dónde pondrá ese detalle, cuándo utilizará esa taza o si guardará la tarjeta que has escrito.

Y entre todo el movimiento de estas fechas, hay algo muy bonito en dedicar un rato a eso: pensar de verdad en alguien.

Un poquito de amarillo en tu Navidad

Tus girasoles de diciembre pueden estar en un ramo, en una tarjeta o en un regalo que acompañe las mañanas de alguien durante mucho tiempo.

También pueden ser un detalle para ti. Uno que veas en casa y te guste cada vez que pases por delante.

En De Girasoles nos gusta crear pensando en esas pequeñas escenas: el café antes de salir, un paquete que se abre con ilusión, una frase que recuerda a una persona.

Y esta Navidad nos quedamos con una historia real: en otro lugar del mundo, diciembre también puede traer girasoles frescos.

Para las que los queremos todo el año, qué bonito saber que también hay una Navidad con flores amarillas.

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